El Blog de Javier Caraballo

Javier Caraballo es periodista de EL MUNDO. Es redactor Jefe de Andalucía y autor, de lunes a viernes, de una columna de opinión, el Matacán, sobre la actualidad política y social. También participa en las tertulias nacionales de Onda Cero, "Herrera en la Onda" y "La Brújula".

04 agosto 2008

Serpientes



La democracia también consiste en asumir que una serpiente se enrosque una tarde en las farolas del boulevard de San Sebastián, mientras el personal anda de gintonics en las terrazas aspirando la brisa salada de La Concha. Los mejores gintonics servidos con cáscara de limón verde. Verde como la lengua de la serpiente con cara de malahostia que se llama De Juana Chaos. Porque la democracia también consiste en eso, en aceptar que una serpiente va reptando mientras un puñado de indeseables la jalea y le tiende una alfombra de babas. Pero asumir no es tragar. Y aceptar no es compartir. No es cruzarse de brazos, ni mirar para otra parte, ni cambiar de conversación.

La fuerza implacable de una democracia se sustenta en el imperio absoluto del Estado de Derecho, también cuando una serpiente de pómulos prominentes, desafiantes, y sonrisa envenenada se cuela por las rendijas y logra reducir a veinte años de cárcel los tres mil años a los que fue condenado por sus veinticinco asesinatos. Hasta ahí, vale. Lo que no vale ya es, como está haciendo el Gobierno, interpretar que de la salida del asesino es un mal menor de la democracia, inevitable, y hasta un ejemplo de la grandeza del Estado de Derecho. Que eso es no entender casi nada, porque la aspiración mayor de un Estado de Derecho es la Justicia, y la salida de la cárcel de esa serpiente es un acto de injusticia. Injusticia democrática, sí, que no sólo existen otros regímenes no democráticos. La gran diferencia es que una democracia puede corregir esas injusticias. Y no se entera el Gobierno. El Estado de Derecho sobrevive porque es capaz de adaptarse a los tiempos y corregir sus errores.

El Estado de Derecho no es más que un acuerdo social, la cultura de la legalidad, la aceptación por parte de todos de que todos y todo se rige y se somete a la legislación vigente. El Estado de Derecho es un concepto, una convención, un fin en sí mismo que, para ofrecer respuesta a los problemas diarios, necesita de un cuerpo de leyes que, sin descanso, se vaya adaptando a la realidad. Y cuando los avances sociales, científicos o morales modifican la realidad, las leyes tienen que adaptarse. También cuando se demuestra que existen rincones inexplorados de inmunidad que se utilizan para esquivar la Justicia: se modifican las leyes para impedirlo en el futuro.

Si esa serpiente ha sido capaz de burlarnos utilizando resquicios legales, la obligación del Gobierno ahora es utilizar, también él, las argucias legales que estén a su alcance para devolverlo a la cárcel. Y que el menor desliz que haya podido cometer ese asesino en su tramposo proceso de redención de penas se pueda convertir en una anulación de esos beneficios penitenciarios y su vuelta a la cárcel.

Una democracia tiene que asumir que una serpiente se enrosque en las farolas del boulevard de San Sebastián. Pero asumirlo no es permitirlo sin hacer nada. Que esa serpiente sienta el asco de todos nosotros y el acoso legal del Estado de Derecho.

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2 Comments:

At 05 agosto, 2008 01:10, Blogger Pasión said...

Las imágenes, me lo aclararon: viéndoles las CARAS a su abogado/a y encima en un todo terreno,
"un y una" vividores, estafadores, MAFIOSOS/AS.

Pero lo que me aterroriza, es que esos/a tipejos/a, en el trayecto a San Sebastián, desayunaron tranquilamente en un Servicio de Carreteras y los/as que estaban allí, ní mú, ¡qué miedo!.

 
At 11 agosto, 2008 00:49, Blogger Iñigo said...

En las declaraciones del consejero de justicia Azkarraga defendiendo al Etarra, se le ha visto emocionalmente involucrado, dando un espectaculo bochornoso.

 

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