El Blog de Javier Caraballo

Javier Caraballo es periodista de EL MUNDO. Es redactor Jefe de Andalucía y autor, de lunes a viernes, de una columna de opinión, el Matacán, sobre la actualidad política y social. También participa en las tertulias nacionales de Onda Cero, "Herrera en la Onda" y "La Brújula".

16 junio 2008

Complejos


Que Alfonso Guerra se ha convertido en un político ocasional, de momentos prescindibles, ya es cosa sabida. Se ha aficionado a la inutilidad como filosofía política, se ha apuntado a las faenas de salón, a la política de barra de bar, a todo aquello que se puede decir con la certeza de que no tendrá ningún efecto. Aún así, el personal se sorprende cuando lo oye hablar a contracorriente de los abusos de la ley de violencia de género, de las bobadas del lenguaje no sexista, de los excesos del estatuto catalán o de la asfixia de los lobbies homosexuales. “Guerra sabe llamar a las cosas por su nombre”, suele oírse cada vez que el ex vicepresidente hace una ronda de entrevistas, como ocurrió la semana pasada. Luego, algunos, reparan en la falacia de que Guerra diga estas cosas en los minutos basura de la política, cuando su voz no cuenta, cuando ha pasado todo, cuando el desastre que censura se ha perpetrado con su voto de diputado con más trienios del congreso.

De todas formas, lo más llamativo de estas tournées de Guerra es que, cuando censura el ‘buenismo’ en el se ha instalado la sociedad o la levedad propagandística de algunas de las iniciativas del gobierno socialista, son muchos los que acaban acusándolo de coincidir con algún político de derechas. Es interesante pararse en esas reacciones porque, si analizamos el fenómeno con cierta perspectiva, llegaremos a la conclusión de que el principal logro de la progresía es haber conseguido, no sólo que la derecha actúe de forma acomplejada, sino que también la izquierda se muestre acomplejada. ¿Cómo se puede combatir los discursos vacíos que hablan de paridad, confundiendo las cuotas con la igualdad? ¿Quién se va a oponer en el PSOE a las proclamas antinucleares, aunque seamos conscientes de que la sociedad actual, la sociedad del bienestar, necesita de esa energía? ¿Quién va a defender desde la izquierda conceptos como la autoridad, el mérito, la disciplina o el trabajo, a pesar de que una sociedad igualitaria es aquella que se desarrolla de acuerdo a esos valores?

Aunque sigamos empeñados en este traje antiguo de izquierdas y derechas, hasta el concepto mismo de la “crisis de las ideologías” ha pasado ya a mejor vida. Las diferencias entre izquierda y derecha se reducen ya a algunas cuestiones relativas a la moralidad que, sumadas todas, son insignificantes si se comparan con las diferencias enormes que ambas ideologías tienen con respecto al ‘buenismo’, la retahíla progre, el pensamiento débil. Pero lo que funciona es el complejo ante el progresismo; la derecha para evitar que la pinten de reaccionaria y la izquierda “para no hacerle el juego a la derecha”, que es la consigna más eficaz de estos tiempos.

Para colmo, frente a eso, sólo parecen quedar tipos como Guerra, político de momentos prescindibles. Y Alfonso Guerra actuando de Alfonso Guerra en un plató de televisión o en un estudio de radio es sólo un ejercicio de nostalgia.

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5 Comments:

At 16 junio, 2008 20:36, Blogger Panduro said...

El progresismo ha conseguido hacerse con el monopolio de las buenas intenciones. Así cualquier crítica a una medida que venga con marchamo progresista -qué sé yo: de clientelismo, propagandismo, intervencionismo...- es automáticamente sospechosa de perversas intenciones.

Por otra parte, al pensamiento débil le sobra con esas supuestas buenas intenciones para justificar cualquier consecuencia. ¿Qué las medidas adoptadas han resultado una mierda y han empeorado el problema? Vale, pero las intenciones eran buenas y al menos lo hemos intentado. Y tan satisfechos.

El negocio es cojonudo: por definición mis intenciones siempre son buenas, y como la intención es lo que cuenta... pues que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa.

 
At 17 junio, 2008 00:58, Blogger Pasión said...

Es mi opinión.

Pero este sinvergüenza (Guerra), ha conservado "sus ventajas", al poder. Es un viejo y muy fresco.

Me genera tristeza. Él nos ha colocado/a frente a un pasado culpable que parecía lejano: es portador de corrupción, desemplemo, terrorismo de Estado y mucha decadencia económica.

El inventor desgraciado. Insultando al adversario.

Pero fué el creador: "la escuela que ha creado Chaves, con "S" de Sevilla y sus seguidores/as".

 
At 17 junio, 2008 12:05, Blogger Ministro Iñigo said...

Pues en mi opinion la izquierda y derecha si que representa dos formas diferenciadas mas alla de algunas cuestiones morales. Son dos formas muy distintas de entender la organizacion social; la izquierda prima la solidaridad sobre la libertad individual (Colectivista). La derecha prima la libertad individual sobre la solidaridad (Individualista). Personalmente me considero de derechas aunque se apreciar la mentalidad de izquierdas en una mujer :)

Por cierto si el paroxismo de la izquierda es el comunismo el de la derecha no es el fascismo, el fascismo es tambien otra forma de paroxismo socialista. (Nacionalsocialismo). El paroxismo de la derecha es el anarcoliberalismo.

 
At 17 junio, 2008 22:39, Blogger cigarrera said...

¿No era Guerra el que estaba de "oyente" en el gobierno, porque su verdadera vocación era la de ser maestro rural? No sé a qué espera para ejercerla.

 
At 18 junio, 2008 12:28, Blogger José Antonio said...

¿Ya nadie se acuerda de cuando "elguerra" decía de Soledad Becerril que era 'Carlos II disfrazado de Mariquita Pérez'?

Hay que joderse, y hoy en día andan los sociatas y sociatos dando lecciones sobre feminismo, machismo y llamando fascista a todo dios.

Qué poquita memoria tenemos...

 

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