Tres burbujas

Ha colocado la pizarra en la puerta del bar con la misma parsimonia con la que cada mediodía ordena la lista de tapas de la jornada. Ensaladilla, caracoles, adobo, carne frita, pinchitos, pimientos asados con melva… Y luego abajo, enmarcado en un círculo de tiza y dos exclamaciones, Botellín de cerveza con cacahuetes, 0,90 euros. Sus clientes, que son los de toda la vida, conocen de memoria la cocina, pero al bar le faltaría algo si en la puerta no se coloca cada mañana la pizarra con las tapas. De ahí la rutina y de ahí la idea que ha tenido este camarero para explicar, con la misma técnica, el porqué de esta crisis. Pero no la crisis de los mercados internacionales, no la crisis de las deudas de los países, ni la crisis energética por el vaivén continuo del petróleo; no, la teoría que ha plasmado en la pizarra es la crisis de cada uno de nosotros, la crisis de tu casa y de la mía, la crisis de tu cuenta del banco, la crisis de estos bolsillos míos que parecen roídos por los ratones.
Para esa crisis personal, para explicar esta tiesura, el camarero ha dibujado una sencilla gráfica: a la izquierda, una lista de productos: Un café, 1 litro de leche, 1 kilo de tomates, 1 barra de pan, 1 libro de ESO, 1 piso de 90 metros cuadrados. Junto a esta primera lista de productos, ha colocado luego dos barras más con los precios de esos productos en 1999 (antes de la implantación del euro) y los precios de 2011. Un café ha pasado de 80 pesetas a 1,20 euros (que son 200 pesetas); el litro de leche, de 80 pesetas a 0,80 céntimos (140 pesetas); la barra de pan de 25 pesetas a 0,60 céntimos (100 pesetas); un piso de 90 metros, de 18 millones a 300.000 euros, que son 50 millones de pesetas… Así se mantiene la lista, hasta que en la última línea, el camarero ha colocado una comparativa más, resumen y conclusión silente de todo: “Mi sueldo de camarero: en 1999 , 145.000 pesetas; en 2011, 900 euros (150.000 pesetas)”.
No hará falta consultar a ningún especialista más para concluir que la técnica desarrollada por este camarero en la pizarra de su bar es suficiente para explicar el estancamiento de España, el por qué de la crisis: Aquí no hay un céntimo en ninguna parte porque han sido tres burbujas, y no una, la que han estallado a la vez. La conocida es la burbuja de la construcción, que ha dejado cinco millones de parados, un stock de viviendas inasumible por el mercado y un precio disparado de las viviendas. Pero, además, debemos contemplar también como burbuja ésta del euro, que ha elevado artificialmente los precios de todo, multiplicándolos por tres y por cuatro, mientras que los salarios permanecen congelados. La última burbuja tiene que ver con las administraciones públicas, el crecimiento exponencial de la burocracia política, la multiplicación de instituciones en todos los órdenes, desde el local hasta el europeo. ¿Y cómo soporta un país tres burbujas a la vez, esas tres ficciones? Con endeudamiento, de ahí el crecimiento exponencial del endeudamiento público y privado en los últimos años.
Sumadas una a una, cualquiera que proyecte una línea hacia el futuro, concluirá que, si esa inercia no se invierte, sencillamente, llegará un punto de no retorno en el que la situación sea insostenible. La pizarra no engaña.


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