El Blog de Javier Caraballo

Javier Caraballo es periodista de EL MUNDO. Es redactor Jefe de Andalucía y autor, de lunes a viernes, de una columna de opinión, el Matacán, sobre la actualidad política y social. También participa en las tertulias nacionales de Onda Cero, "Herrera en la Onda" y "La Brújula".

25 agosto 2009

Keynes bobo



John Maynard Keynes, cuánto despilfarro se comete en tu nombre. Porque no hace falta ser un especialista en la obra de Keynes para entender que la frase famosa de las zanjas, abrir y tapar zanjas con tal de dar trabajo a los parados, no se debe entender más que como un juego de palabras, una hipérbole provocativa que no se puede aislar de su contexto, una teoría económica compleja que entiende el desempleo como una consecuencia fatal del sistema capitalista. Pero nada, ahora, con este reduccionismo ideológico, se pone en práctica un subgénero progre de la teoría económica de Keynes, una especie de Keynes bobo, y se despilfarran miles de millones en levantar aceras, calles y plazas para volver a adecentarlas luego. Y vallas, gigantes, que solemnizan el disparate. Como ésta por la que paso, admirado, todos los días: «Obras de Adecuación Puntual en Espacios Públicos. Plan E. Gobierno de España». El colmo, o sea.

A principios de los ochenta, cuando se cumplió el primer centenario del nacimiento de Keynes, el profesor Fuentes Quintana publicó un extenso ensayo sobre su obra en el que destacaba la obsesión del economista británico por el alto número de parados de Inglaterra, del diez por ciento en los años 20 y del veinte por ciento en la década posterior, tras el crack de Wall Street. «¿No es la simple existencia del desempleo general un absurdo en cualquier época, la confesión más irrefutable de un fracaso, y el anuncio más terminante y desesperanzador de que una economía no funciona?». Keynes se hizo esta pregunta y su respuesta, en la Teoría General, supuso una revolución que pervive. Y sí, aconsejaba la intervención pública en épocas de depresión como medio para reactivar el mercado. Lo único que ocurre es que si Keynes se hubiera hecho esa misma pregunta en la España actual, con expectativas del 20 por ciento de paro, o en Andalucía, con expectativas del 30 por ciento de paro, es muy probable que la respuesta no hubiera sido la misma. Dicho de otra forma, si la existencia de un paro crónico es, como decía Keynes, «la confesión más irrefutable de un fracaso», lo que ha fracasado aquí claramente es un modelo económico, como el del Plan E, que crea una economía dependiente, una inmensa red de burocracia política y una administración endeudada hasta las cejas. Lo cual, que la revolución aquí, a lo mejor no está en seguir engordando lo público, a costa de adelgazar con impuestos las economías privadas, sino en todo lo contrario.

En el ensayo aquel de Fuentes Quintana, ya se advertía que «Keynes es muy peligroso para los aprendices de economistas». Es de suponer que sería por esto de pensar que todo consiste en abrir y tapar zanjas, que para colmo, tampoco es literal. Lo que decía Keynes, que se declaraba liberal, es que es preferible pagar a los trabajadores para cavar pozos en la tierra y rellenarlos luego, que dejarlos de brazos cruzados y privar a la economía del efecto multiplicador de sus salarios. De ahí al Plan E, en España, en estos momentos, va un trecho insalvable. Ni Keynes ni nadie sensato renuncia a una inversión pública efectiva, a que el dinero público se invierta en infraestructuras tecnológicas, por ejemplo, en vez de sustituir baldosas. Claro que eso requiere proyectos más serios, no parcheos. No hay más que observar el panorama. Todas las ciudades patas arriba, todas las calles rodeadas de vallas, edificios cercados, garajes inutilizados, destripadas por cientos las cloacas, sin control posible en los ayuntamientos porque no hay técnicos suficientes para tanta obra pública de golpe. Qué otoño nos espera…

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1 Comments:

At 27 agosto, 2009 14:49, Blogger eres_mi_cruz said...

allá arriba en el cielo...

KEYNES: Joder, Milton...
la que has organizado ahí abajo y todo el mundo habla de mí...
FRIEDMAN: ¡Psheh!... tú no tiene pda, chavalito...
¿te gusta mi polo ralph con este pedaso de escudo que parece que llevo el martillo apoyao en el hombro?...
pues es de los negros ¡¡¡haaa haaa haaa haaa!!!...
¡ríete, coño!...

 

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