El Blog de Javier Caraballo

Javier Caraballo es periodista de EL MUNDO. Es redactor Jefe de Andalucía y autor, de lunes a viernes, de una columna de opinión, el Matacán, sobre la actualidad política y social. También participa en las tertulias nacionales de Onda Cero, "Herrera en la Onda" y "La Brújula".

13 marzo 2009

Abortos


Irrumpe en la radio una dirigente socialista, portavoz de Igualdad, para explicar el verdadero sentido de la reforma que propone Zapatero sobre la Ley del Aborto. Antes de explicarlo, reprende al conductor del programa por el hecho de que no haya ninguna mujer en la tertulia y que, sin embargo, estén abordando el tema del aborto. Le explican que las tertulias se fijan previamente, que los tertulianos se rotan con periodicidad con independencia de los temas de actualidad, que son, obviamente, imprevisibles. Ha tocado así. No obstante, como la tertulia es de una radio amiga, el periodista le da la razón a la portavoz de Igualdad y se muestra de acuerdo en la bobada que le reprocha. Tras el prólogo, viene la explicación: “Mire, de lo que se trata con la reforma de la Ley es de sacar el aborto, de una vez por todas, del debate jurídico y médico. Lo que tenemos que hacer es adaptar la Ley a lo que siempre hemos defendido: ‘las mujeres parimos, las mujeres decidimos’”. Y ahí se queda la cosa.

Parece razonable que en una sociedad democrática la aspiración de los ciudadanos sea que las reformar legales obedezcan siempre a una necesidad de la población, que surjan como respuesta a un problema o a una carencia. En este caso, se plantea la reforma delñ aborto arguyendo que la actual se ha quedado obsoleta, insuficiente. ¿Y con qué datos se sustentan esas afirmaciones? Desde la última reforma de la Ley, el tercer supuesto para el aborto (el posible daño psíquico a la madre) se ha convertido en una puerta abierta para el aborto libre. Quiere decirse que no habrá en España ni una sola madre que se quede sin abortar por impedimentos legales. Más bien al contrario, los últimos informes lo que desvelan es que el número de abortos se ha multiplicado entre las adolescentes. Todo ello sin contar con el reparto de la píldora del día después, que también es una píldora abortiva, y de la que se desconocen absolutamente más datos. Como sabemos que tiene efectos en las adolescentes que la usan a menudo, confundiéndola con un anticonceptivo más, el Gobierno ha optado por no dar cifra alguna. Que nadie se espante con la realidad. “Las chicas se toman la píldora como si fueran caramelos”, dijo una vez un responsable juvenil de la Junta de Andalucía y le taparon la boca.

Si no existe ningún problema para abortar en España, si, por el contrario, el problema radica en que el aborto se ha disparado sobre todo entre las menores de edad, muy por encima de la media europea, si todo ello no lo discute nadie, nos encontramos que la reforma del aborto, lejos de solucionar un problema de la sociedad, acabará agravando los existentes. Y una lógica democrática más elemental debe aspirar a que las reformas legales contribuyan a solucionar los problemas, no a agravarlos. Más facilidad de abortos a las menores, pasando incluso por encima de los padres.

Por lo demás, nada que objetar a la llamada ley de plazos. No será España el primer país de Europa en adoptarla. Eso sí, la civilización tiene pendiente un debate sobre esos plazos. ¿Cuándo debemos considerar ser humano a un nasciturus? El Código Civil vigente, por ejemplo, establece el límite en las 24 horas después haber nacido. Pero está claro que esa definición se remonta, como el propio Código Civil, al siglo XIX. ¿Se puede seguir manteniendo en el siglo XXI, cuando se ha convertido en un hecho normal que niños de seis y siete meses salgan adelante en incubadoras? El doctor Germán Sáenz de Santamaría, que pagó con la cárcel haber practicado abortos, decía que los tribunales tenían que juzgar por asesinado los abortos a partir de las 22 semanas. “Sacar el aborto, de una vez por todas, del debate jurídico y médico”, dicen. Pues no. O sea.

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3 Comments:

At 13 marzo, 2009 19:00, Blogger Lopera in the nest said...

El aborto, como las guerras, elimina de la sociedad a un conjunto importante de seres humanos. En el primer caso se realiza esta eliminación antes de nacer, en el segundo cuando tienen entre 18 y 30 años. Esa es la "puta" realidad. No hemos sido capaces de resolver el problema.
Quizá lo escrito anteriormente está demasiado condicionado con el capítulo IV del libro Freakonomics . Pero el análisis que hacen S. D. Levitt y S. J. Dubner no es fácil de olvidar. El crimen violento había crecido en USA un 80% en 15 años, y a primeros de los noventa decreció de una forma rápida y repentina.
Por lo demás no se puede añadir ni una palabra a lo que se describe en este artículo, es demaisiado brutal que las adolescentes estén utilizando el aborto como método anticonceptivo. Pero imaginemos que se hiciera como en la época de Ceaucescu, lease el libro mencionado, y que todos esos miles de niños nacieran. ¿Estamos capacitados para recibirlos?.
Escribir sobre tragedias tiene ese problema, que son tragedias de seres humanos.

 
At 15 marzo, 2009 17:55, Blogger bate said...

" ¿Estamos capacitados para recibirlos?"
, oiga, yo no se usted, yo espero dentro de un més la llegada de una hija, y la espero con todo el amor del mundo. Lo que no estoy preparado es que mi hija con diesiceis año aborte en una clínica a mi espalda.

 
At 15 marzo, 2009 21:39, Blogger Lopera in the nest said...

¿Somos capaces de garantizar educación pública adecuada?.

Le puedo asegurar que tampoco estoy preparado para que ni su hija ni la mía (31 años) aborten. De ahí que decía que escribir sobre tragedias tiene ese problema.

La cuestión, tal y como entendí que se planteaba en el libro que comentaba, es que "desgraciadamente" esos niños acabarán en la delicuencia. Por eso mi conclusión es que deberiamos estar preparados, es decir la sociedad debería estar mejor organizada, para que los jóvenes que acaben en la delicuencia no lo hagan como consecuencia de su origen social.

 

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