El Blog de Javier Caraballo

Javier Caraballo es periodista de EL MUNDO. Es redactor Jefe de Andalucía y autor, de lunes a viernes, de una columna de opinión, el Matacán, sobre la actualidad política y social. También participa en las tertulias nacionales de Onda Cero, "Herrera en la Onda" y "La Brújula".

25 febrero 2009

Nueve Reinas


En toda corrupción hay un arrebato de osadía. Como quiera que todo robo exige siempre la elaboración de coartadas, la preparación de excusas y de justificaciones, el corrupto tiene reservado el último aliento de su inteligencia delictiva a la osadía. En la película 'Nueve Reinas', se retrata bien, en un diálogo entre Marcos y Juan, los dos ladronzuelos de la Argentina del corralito que flotaba en una atmósfera viciada de picaresca, engaño y la corrupción.

- El que no esta preparado para un escándalo no sirve. ¿Cual es la clave? Ofenderse. Cuanto más ofendido estás, menos sospechoso pareces. Si la cosa se pone fea, difícil, acusa a los demás.
- Pero no es lo mío.
- ¿Qué parte?
- Poner la jeta, no me gusta. El riesgo de que algo salga mal. La cosa se pone difícil y yo me taro.
- Elegiste mal el laburo

El laburo de un corrupto, el currelo de un chorizo, es verdad, exige siempre ese toque final de osadía, verse sorprendido y ser capaces de simular una gran ofensa en el preciso instante en el que cualquier mortal se sonrojaría sin poder remediarlo. Miren, por ejemplo, a esos tipos de Baena que han pillado con las manos en la masa de las facturas falsas. Dice el alcalde socialista y senador que sus conversaciones telefónica con el secretario “están sacadas de contexto con una manifiesta mala intención”, que todo ha es fruto de una trama urdida por Izquierda Unida y por la Guardia Civil. Esto es espléndido, o sea. Sobre todo lo de la interpretación equivocada de lo que se dice en las cintas. Porque es posible, ciertamente, que un diálogo entre dos amigos, cualquier charla de la vida ordinaria, se preste a equívocos si se transcribe, se mutila y se enfoca hacia un fin equivocado. Todo eso es verdad, pero ¿qué equívoco puede existir en la frase “está por ahí una brasileña, una alta, que está muuu buena”? ¿Qué parte de la oración “nos vamos a jartá de marisco” puede malinterpretarse? ¿Qué otro significado tiene eso que dicen, “yo no tengo ningún problema, niego todo lo que tenga que negar?”

“Cuando más ofendido estás, menos sospechoso pareces (…) Y si la cosa se pone fea, acusa a los demás”. Sigamos los consejos sabios de los expertos carteristas argentinos para no quedar atrapados en las enredaderas de la conspiración. Por cierto, que la película Nueve Reinas se inspira en la vida de un ladrón de época de Argentina, Pedro Palomar, un tipo que se ha pasado media vida de cárcel en cárcel, un ‘ladrón romántico’, como se define, porque se guía por las viejas reglas del oficio, carteristas, estafadores y mecheros, que nada tienen que ver con esas bandas de atracadores violentos de la actualidad. Pues ese tipo, Pedro Palomar, cuenta en una de las entrevistas que le han hecho que en 1982 tuvo una buena racha de trabajo en Argentina, tres robos consecutivos en bancos que le dejaron 27. 000 dólares de entonces, y que con las ganancias decidió venirse a España a probar suerte. Primero en Madrid y luego en Sevilla, donde contactó con una bande de gitanos para entrar en el oficio. Pero nada. Para colmo, en Sevilla lo atropelló un camión y acabaron identificándolo en el hospital y deportándolo a Argentina de nuevo. En el patio de Monipodio no había lugar para él.

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