El Blog de Javier Caraballo

Javier Caraballo es periodista de EL MUNDO. Es redactor Jefe de Andalucía y autor, de lunes a viernes, de una columna de opinión, el Matacán, sobre la actualidad política y social. También participa en las tertulias nacionales de Onda Cero, "Herrera en la Onda" y "La Brújula".

05 octubre 2008

Gulag



Dos meses se cumplen hoy, tres de octubre, de la muerte de Alexander Solzhenitsyn y no ha habido un dirigente de izquierda en el mundo al que se le haya oído una palabra, siquiera de pésame. Dos meses han pasado de la muerte de Solzhenitsyn y el silencio con el que han cubierto su cadáver está hecho de la misma sustancia con la que callaban los burócratas del Partido Comunista cuando detenían a la salida de la fábrica o en sus casas, de noche, mientras dormían a cientos de miles de ciudadanos rusos para mandarlos al país de las humillaciones y el desprecio, del hambre y tortura. Al exterminio, el país del gulag.

-- “ ‘Queda usted detenido’.Y no atinas a dar ninguna respuesta, nin-gu-na, como no sea el balido de un corderito. – ‘¿Yo-o? ¿Por qué…?”

A Solzhenitsyn lo detuvieron porque, en las cartas a un amigo, se le olvidó que las opiniones que no gustaban al estalinismo se pagaban con el destierro a perpetuidad. Lo detuvieron y, a partir de ese instante, fue a parar a la cloaca en la que cientos de miles de hombres dejaban de existir, ni figuraban ni interesaban a nadie, porque el silencio es la consecuencia más eficaz del terror. No existían ni en la Unión Soviética ni en ningún otro lugar del mundo. “En pleno esplendor del gran siglo XX, una sociedad concebida sobre principios socialistas se había convertido en la empresa, no de un único ser malvado, sino de decenas de miles de hombres-fiera especialmente adiestrados contra millones de víctimas indefensas”.

Se murió Solzhenitsyn y yo pensaba, ingenuo, que alguien alzaría su voz en la izquierda, en esta España sensible de memoria histórica; siquiera como flores sobre la tumba de la dignidad que le mantuvo vivo en el destierro. Pero la izquierda española prefiere el silencio, como entonces en todo el mundo, y la adulación de los aprendices de aquel régimen comunista. Callan sobre Solzhenitsyn porque adoran las reencarnaciones bananeras de la URSS, desde Cuba a Venezuela.
Callan tras la muerte de Solzhenitsyn porque también aquí las juventudes comunistas han cogido una deriva fascista que tiene atemorizados hasta los dirigentes más veteranos, que ven cómo se van haciendo con el control del partido y que ni los escrúpulos ni la democracia está en el lenguaje de esos cachorros de hombres-fiera. Como estos días en Sevilla, con pintadas en las sedes del PP, “Zoido al paredón” y cartas amenazantes a algunos periodistas: “Soy uno de esos stalinistas sevillanos del partido comunista. No le escribo por desahogarme, lo hago para informarle. Como nos hacéis la guerra mediática tendréis vuestra respuesta, vamos a daros la guerra que os habéis buscado. Ya es hora. Tu nombre y tu perfil se va a dar a conocer, al igual que otros muchos de tu calaña”.

Eso está ocurriendo. En Andalucía. Por eso, se muere Solzhenitsyn y callan. Dirán, como los nazis y los fundamentalistas árabes que niegan el exterminio judío, que el gulag nunca existió. Callan porque a Solzhenitsyn ya le hubieran mandado esa misma carta.

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3 Comments:

At 05 octubre, 2008 14:39, Blogger ana.vazquezr said...

No interesa recalcar que en alguna ocasión el Gobierno no actuó en favor del pueblo.
Uno de los presupuestos del ideario de la "educación para la ciudadanía", que pretende extenderse no sólo al ámbito de la educación, sino llegar a todos los ámbitos, con su corrosiva ideología de género, es la fe ciega en la Administración. Esto ha sido dicho textualmente en las charlas que tuvieron lugar en Madrid, y que se pueden leer en la página de la FAD.es, (con el buscador se busca ciudadanía y ya sale el Congreso de "Familias: construyendo ciudadanía" del año 2007, muy interesante para ver todo el "ideario").
Con esta fe ciega en la Administración, uno le dejará a ésta hacer a su gusto e irá permitiendo la restricción de los propios derechos.
Dentro de este "plan": se considera depravado el ser mínimamente crítico con la Administración, y se fomenta el que uno deje que se tomen medidas hasta el sin vivir, como decía uno, "porque nos han dicho que ha venido un señor muy malo de Oriente".
Si el ser humano es tan malo, no es mínimamente prudente que se quede la Administración con el poder con el que se está quedando, y que ahora pretende ya rematar.

Lo que les espera a los que se salgan de la "libertad para hacer lo que se quiera dentro de lo que dice la Administración" ", dicho en las charlas, por los defensores de la supuesta "libertad": el aislamiento. No dijeron qué venía después, pero nos lo imaginamos y no tenemos más que ir a la Historia porque la historia, en gran medida, se repite; sólo cambian aspectos circunstanciales.

 
At 06 octubre, 2008 01:13, Blogger Pasión said...

No sé quién fué la Persona a la que usted se refiere, Sr. Caraballo.

No tengo tiempo de explorar por Internet. Pero si hay Personas honradas en Andalucía, qué investiguen: lo agradeceré.

El Gulat: en Andalucía lo llevamos soportando de los/as hijos/as franquistas. Vividores/as del Antiguo Régimen que se han acoplado para seguir teniendo privilegios, pero se olvidan de REBELARSE del peor RÉGIMEN que son el NACIONALISMO VASCO, CATALÁN, GALLEGO. Y LO MÁS TRISTE Y PENOSO: ahora el de Aragón, Extremadura y Andalucía.

DESDE ANDALUCÍA CAMBIEMOS LA LEY ELECTORAL.

 
At 06 octubre, 2008 21:11, Blogger Panduro said...

Me impresionó el Archipiélago Gulag cuando o leí, si bien la enormidad del magnicidio se me escapaba ante tantos millones de afectados; como cuando te hablan de distancias siderales o de los millones de la crisis, que pierdes las perspectivas.

Después leí Un día en la vida de Iván Denisovich. Fué la lectura de esas 24 horas de la vida de un sólo hombre -un sencillo campesino ruso- inmerso en el horror del Gulag, lo que realmente me dió la medida del holocausto stalinista. No me hizo falta multiplicarlo por los millones de afectados para sentir todo el horror y asco.

 

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