El Blog de Javier Caraballo

Javier Caraballo es periodista de EL MUNDO. Es redactor Jefe de Andalucía y autor, de lunes a viernes, de una columna de opinión, el Matacán, sobre la actualidad política y social. También participa en las tertulias nacionales de Onda Cero, "Herrera en la Onda" y "La Brújula".

04 octubre 2010

Excepción democrática



La paradoja de la democracia española es que los partidos políticos se reservan para sí mismos la democracia como una excepción. Se volvió a comprobar ayer mismo, cuando la participación en las elecciones primarias del PSOE de Madrid movilizó de formas extraordinaria a los militantes. En las urnas y en las redes sociales, que ya se han incorporado al discurso político con más fuerza real que los anquilosados mítines, era curioso comprobar ayer cómo los partidarios de uno y otro bando celebraban el descubrimiento de la democracia: “Primera conclusión segura: Los socialistas madrileños teníamos ganas de poder decidir, por fin, a nuestro candidato. Sin duda los socialistas hemos logrado revitalizar la política, volver a ilusionarnos”, decían los partidarios de Tomás Gómez. “La movilización en las urnas es altísima y en la red no se queda corta, siguen llegando mensajes de facebook y twitter. Hemos conseguido una campaña en la red y una nueva forma de hacer política”, sostenían los defensores de Trinidad Jiménez.

¿Hemos logrado revitalizar la política? ¿Hemos conseguido una nueva forma de hacer política? A partir de la perplejidad que pueden provocar estas afirmaciones, lo llamativo ya no es sólo, como se apuntaba antes, que el ejercicio democrático se pueda celebrar como un descubrimiento cuando, sobre todo en un partido político, tendría que ser una rutina. No, eso ya lo sabemos porque es elemental; de todos los sistemas concebidos por el hombre, la democracia es el más perfecto, el más justo, el más acorde con la dignidad humana. La cuestión es que, si esto es tan elemental, por qué las organizaciones nucleares de un sistema democrático se enrocan en todo lo contrario. Por qué los partidos políticos, en su organización interna, tienen la democracia como una excepción. Porque si esa es la norma, si la imposición de los candidatos y la falsa democracia de los aparatos es la regla que se impone en todos los partidos políticos, las jornadas como la de ayer se convierten en un ejercicio de hipocresía, puro maquillaje. La excepción que confirma la regla. Como en Andalucía, donde el aparato ha impedido cualquier proceso de primarias temeroso de que las urnas de los militantes pudieran resquebrajar el leve liderazgo interno de José Antonio Griñán.

A estas alturas de la democracia española, los partidos políticos no pueden seguir amparándose en la sobreprotección que necesitaban tras el franquismo para mantener la actual dictadura de los aparatos, los conciliábulos de intereses y servilismo en los que el líder se rodea de fieles y se mantiene lejos de la realidad. Las elecciones primarias de ayer en las catorce ciudades o regiones españolas donde se celebraron lo que demuestran es la necesidad imperiosa de que los partidos políticos se abran a la sociedad. Se trata de volver a la esencia de un sistema democrático, la participación ciudadana. En todos los procesos electorales, en los internos, los que afectan sólo a los militantes de un partido, y en los externos, los que nos afectan a todos, con la promulgación de listas abiertas y la adopción de medidas, como las segundas vueltas en las elecciones municipales, que devuelvan a la política su carácter social; que alejen la política del carácter sectario de la actualidad.

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2 Comments:

At 04 octubre, 2010 13:20, Blogger Mario Bilbao said...

Ayer participé en Twitter del intercambio de mensajes en #primarias y es cierto que la euforia recorría este foro. También la ingenuidad. Pensar que la competición entre dos comités (PSM vs Federal) del mismo partido es un avance democrático es un ejemplo de la escasa formación democrática de nuestros conciudadanos. Es un buen momento para recordar la crítica de Sartori a la ley de hierro de la oligarquía de Michels.

 
At 04 octubre, 2010 18:31, Blogger frizzante said...

Quien esté libre de pecado que celebre unas primarias. También está el método Rajoy, consistente en guardar silencio mientras en Asturias se tiran los Cascos a la cabeza. Es una forma muy original de entender la vida política.

 

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