El Blog de Javier Caraballo

Javier Caraballo es periodista de EL MUNDO. Es redactor Jefe de Andalucía y autor, de lunes a viernes, de una columna de opinión, el Matacán, sobre la actualidad política y social. También participa en las tertulias nacionales de Onda Cero, "Herrera en la Onda" y "La Brújula".

22 marzo 2010

Fuera parte



Todo proceso judicial sobre corrupción política es una incisión profunda en una carne putrefacta. Y siempre surge una frase que acaba simbolizando todo el sumario, que recrea el ambiente sórdido en el que se produce, que retrata a los protagonistas. En el sumario de la ‘Operación Poniente’, la frase que lo simboliza la pronuncia el que hoy es alcalde accidental de El Ejido, un tipo que no ha entrado en la cárcel y al que, al menos de momento, no se le imputa ningún delito. Ese tipo, Berenguel se llama, conocía lo que ocurría, el estado de “corrupción total” del Ayuntamiento, pero se limitaba a mirar para otra parte. “Ni lo sé ni quiero saberlo”, decía. En la conversación grabada con uno de los empresarios de la trama, es cuando Berenguel pronuncia la frase que simboliza esta corrupción, el espejo de esa carne podrida:

- “Hay gente a la que Juanito le está endiñando dinero por fuera aparte”.

Conviene releerla porque esa frase es mucho más que una expresión: es un mapa, un retrato sociológico, un detallado perfil político. ‘Juanito’ es un empresario de la trama que encabeza otro Juan, Juan Enciso, el alcalde encarcelado de El Ejido, el político que dijo de sí mismo que no sabía si era “de izquierdas, de derechas o si soy lo que soy”; y, al final, ya ven, ha resultado que es verdad, que era lo que era. ‘Endiñar’ es mucho más que dar, endiñar tiene un componente agresivo, el dinero tirado de golpe, pero también sugiere suciedad, ocultación. Y ‘fuera parte’ o ‘afuera parte’ es la expresión que nos sitúa en la tierra, en Almería, el “dinero por fuera parte” es el fruto de la corrupción, son manos de egipcio, son billetes de circulación ilegal. Es dinero negro, es un maletín y es una comisión.

Ha sido así, endiñando dinero por fuera parte, como El Ejido se convirtió en un burgo podrido, un desfile de políticos y empresarios camino de la cárcel. Y dirán ahora como excusa que es el poder el que corrompe, que la política es un espejo de la sociedad y que en todas partes puede haber un aprovechado. Pero no es verdad. Lo que vemos en El Ejido es la consecuencia de un modelo político, el poder a cualquier precio. La política sin ética ni principios. Son los modos de hacer política de algunos dirigentes del PSOE de Andalucía, son los tratos por afuera parte, los pactos por afuera parte, las comidas y las conversaciones por afuera parte; las venganzas y el reparto de cargos por afuera parte. En Andalucía hay expertos en hacer política por afuera parte.

Y ahora dirán que no, que es el poder el que corrompe; que el viejo aforismo de Lord Acton sigue vigente porque es verdad que el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe absolutamente. Pero no es verdad. No son las sociedades las que corrompen las políticas, ni es el poder el que corrompe a las personas. Son esos que aparecen en los sumarios los que corrompen a la sociedad, los que corrompen el poder, los que lo pudren todo. Se abre un sumario y nos llega el hedor de lo que estaba escondido, tapado, pero no es la sociedad la que se refleja en esa miseria, son esos tipos que chuleaban, que vacilaban, que escupían soberbia, que pagaban favores y compraban voluntades. Son esos tipos, gente indecente, corruptores y corruptos al mismo tiempo. Gente que infecta la sociedad.

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