El Blog de Javier Caraballo

Javier Caraballo es periodista de EL MUNDO. Es redactor Jefe de Andalucía y autor, de lunes a viernes, de una columna de opinión, el Matacán, sobre la actualidad política y social. También participa en las tertulias nacionales de Onda Cero, "Herrera en la Onda" y "La Brújula".

06 noviembre 2007

Asperones


Retrato de Andalucía, crónica de ayer: «Veinte años después de su creación como núcleo provisional para erradicar el chabolismo, Los Asperones se ha convertido en la concentración de chabolas más importante de Andalucía». Los Asperones, barrizal de chapas y niños descalzos, fango de mocos y candelas, ruina de vidas. Miseria. Y como aquí no pasa el tiempo, como en Andalucía las obras públicas se eternizan, los funcionarios se jubilan como interinos y las promesas se reiteran cada cuatro años, ese barrio de chabolas de Málaga ha pasado en veinte años de experiencia piloto para acabar con el chabolismo al barrio de chabolas más grande que existe en Andalucía. Es que se lee y no se cree.

¡Veinte años! Y todavía hoy, con un desparpajo que asusta, la Consejería de Bienestar afirma que el plan de erradicación de ese núcleo chabolista «se está elaborando», que ni siquiera «se ha hecho balance alguno de este tema» porque «se sigue trabajando en ello». Ese gerundio redondea la noticia, la completa, porque ya dijimos alguna vez que el gerundio es el tiempo verbal que mejor le va a la política andaluza. Porque el gerundio es un tiempo detenido. Pasa el tiempo y persiste la acción, inacabada. «Forma invariable no personal del verbo. Suele denotar acción o estados durativos», dice el diccionario. Andalucía está ahí, como Los Asperones, siempre en el tránsito desolador del que avanza con la certeza de que no hay fin. Gerundios. No salimos de lo mismo.

Lo único que se mueve en Andalucía, lo único que ha crecido en veinte años, ha sido la Junta de Andalucía, la trama de burocracia política que se ha extendido por toda la región con decenas de altos cargos. Y es la misma Consejería que pomposamente se titula de Igualdad y Bienestar Social la que ha se ve desbordada con los centros de menores inmigrantes. O la que ha llevado al colapso temporal la Ley de Dependencia. También con esa ley deben seguir elaborando un plan a fin de implementar el desarrollo de los fines que se persiguen. Pero fue, precisamente, en Andalucía donde Zapatero y Chaves anunciaron, hace cuatro años, su intención de aprobar una Ley de Dependencia.

Los Asperones, veinte años después, retrato de Andalucía. La interinidad como norma, la chapuza como modelo, la mediocridad como testigo, la propaganda y el engaño como solución de todo. A quién le iba a extrañar que ahora convoquen un seminario para que una empresa les enseñe a mentir sin dejar de mirar a los ojos del votante. «Se trata de explicar la parte de la verdad que queramos en cada momento y, en definitiva, de aprender a no decir toda la verdad», sostiene la consultora que ha contratado la Junta para sus seminarios provinciales de altos cargos. Aunque, tal y como están las cosas, igual resulta que es la empresa la que acaba aprendiendo de este personal.

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