El Blog de Javier Caraballo

Javier Caraballo es periodista de EL MUNDO. Es redactor Jefe de Andalucía y autor, de lunes a viernes, de una columna de opinión, el Matacán, sobre la actualidad política y social. También participa en las tertulias nacionales de Onda Cero, "Herrera en la Onda" y "La Brújula".

18 junio 2007

Izquierda


“La izquierda ha dejado de ser izquierda”, ha proclamado con solemnidad, José Saramago, hijo adoptivo de Andalucía e icono de la progresía española. Y añade: 'Antes nos gustaba decir que la derecha era estúpida, pero hoy día no conozco nada más estúpido que la izquierda'.

A partir de ahí, como estaba en España, Saramago se apresuró a aclarar que se refería a la izquierda italiana o portuguesa porque no se enfrentan abiertamente a “los comisarios políticos del poder económico” que son, a saber, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Organización Mundial de Comercio, “organismos no democráticos que dirigen el mundo”.

Los discursos de Saramago siempre describen la misma parábola de frustración. Compone discursos con grandes verdades, con valentía y compromiso, pero le entra el vértigo de su reflexión y se ve obligado a un aterrizaje forzoso en su propia realidad, el aburguesamiento progre, en la nadería fetichista que suele criticar. Sobre valores inmortales como la igualdad o la solidaridad, construye una fachada de palabras usadas, de conceptos hueros, de apariencias y de hipocresía. Fíjense en el feminismo español, por ejemplo, tan condescendiente con la explotación de la mujer musulmana y tan presta a formar un cisco por el oso y el madroño de Madrid. Y se presenta como muestra de la usurpación machista, de la invisibilidad femenina en la historia. “Yo soy osa”, dicen las pegatinas que distribuyen. Objetivamente, esto es una estupidez.

O lo que hemos visto este fin de semana con los pactos municipales. Fíjense en el deterioro de la idea de izquierda que se contiene en el intento de justificarlo todo con un lenguaje cursi y rebuscado. El área de Obras Públicas, por ejemplo, pasa a convertirse en un departamento de izquierda sólo con cambiarla de nombre: ‘Equipamientos e Infraestructuras para la Sostenibilidad’.

En el mejor de los casos, podríamos pensar que todo esto es consecuencia de la desorientación ideológica, de la confusión de estos tiempos, como decía ayer Nicolás Redondo al hablar de los sindicatos, del equilibrio que tienen que hacer para seguir justificando su discurso en un mundo en el que ya no existe el movimiento obrero, ni la clase trabajadora. Podríamos pensar que ése es el problema si no fuera porque toda esa nomenclatura progre es un mero revestimiento de poder. Camuflaje rojo.

“Ya nadie pretende hacer la revolución, lo que se pretende es hacer las sociedades capitalistas menos injustas”, dice Nicolás Redondo. Parece evidente que, si ese es el campo de actuación, las diferencias entre la izquierda y la derecha se reducen a lo simbólico. Para esconder esta realidad, se construye toda la tramoya anterior. Y hay que comulgar con la estupidez si no quieres ser tachado de reaccionario y fascista. Estupidez o etiquetas. Usted elige.

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4 Comments:

At 18 junio, 2007 13:43, Blogger convidado con el rostro de piedra said...

El drama de la izquierda ha sido siempre que nunca ha sabido buscarse un oponente de su altura. Sue enemigo, la burguesía, siempre ha demostrado mayor inteligencia y cintura y ha sido capaz de transformarse y de asumir los principios que defendía la izquierda, sin que ésta se diera cuenta, hasta conseguir, una vez tras otra, afianzarse como clase dirigente de la sociedad. Hasta el punto es así, que es esa misma burguesía la que hoy adopta no sólo las formas, sino hasta la etiqueta de "soy de izquierdas" con el mismo fin (mantenerse en el poder con un discurso maniqueo), mientras el obrero, espalda rota y estómago vacío, se conforma pensando que "gobiernan los nuestros". Un verdadero drama.

 
At 18 junio, 2007 17:08, Blogger Er Tato said...

"....lo que se pretende es hacer las sociedades capitalistas menos injustas." Magnífica la frase de Nicolás.

Asume que el capitalismo per se es injusto y por tanto hay que hacerlo menos injusto. Olvida que el capitalismo, como el socialismo o como las armas, no son intrínsecamente perversos, ni injustos, ni mortales. La frase queda bien porque así no tiene que buscar culpables de carne y hueso entre sus filas. El sistema tiene la culpa o, en su caso, los otros.

 
At 18 junio, 2007 21:27, Blogger Salvador said...

Hablar en 2007 de ideologías politicas en España o generalizando un poco en el primer mundo, es un ejercicio inútil. Hoy por hoy lo que gobierna este mundo es el orden económico y todas, absolutamente todas las "ideologías" se rinden a un sistema globalizado, los gobiernos ya no actuan en funcion de sus ideas sino en función de resultados económicos. Todos tienden a seguir el ejemplo americano, convierten el ejecutivo en una administración. Es cierto que la izquierda a dejado de ser izquierda, su base ideologica no se sostiene en el mundo actual. Por el contrario la derecha se vuelve mas radical aprovehando la falta de "contrincante". Hablar de conformismo, estupidez, desorientacion ideologica, es un ejercicio gratuito, carente de rigor. Creo mas conveniete hablar de adaptación, hay que sobrevivir a una maquina gigasntesca construida durante decadas. El Sr. Redondo termino diciendo que la solidaridad reclamada antaño por los sindicatos quedo obsoleta, hoy por hoy la función de los sindicatos es buscar la igualdad. El movimiento obrero se ha aburguesado y eso no es bueno para los trabajadores. El dia que los trabajadores se tiren a la calle pidiendo que se respeten las jornadas de 8 horas y se equiparen los sueldos a Europa (como ya se equipararon otras cosas) volveremos a hablar de anarquismo y de marxismo.
Termino diciendo que en la medida que hay que comulgar con el sistema para no ser tachado de fascista o reaccionario, tambien hay que comulgar para no ser tahado de rojo de mierda o terrorista.

Lo siento SR. Caraballo pero.....en este tema, ha topado usted con la iglesia.

 
At 19 junio, 2007 20:48, Blogger Unknown said...

Salvador: "El movimiento obrero se ha aburgesado". ¿No es un Oxímoron? ¿Se refiere a los sindicatos?

 

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