El Blog de Javier Caraballo

Javier Caraballo es periodista de EL MUNDO. Es redactor Jefe de Andalucía y autor, de lunes a viernes, de una columna de opinión, el Matacán, sobre la actualidad política y social. También participa en las tertulias nacionales de Onda Cero, "Herrera en la Onda" y "La Brújula".

10 mayo 2007

Reclamos


Los americanos, que tienen la buena costumbre de aprovechar las elecciones para preguntarle a los ciudadanos por multitud de cuestiones, desde la investigación con células madre hasta la legalización de la marihuana que se cultive en el jardín de uno, votaron en las últimas elecciones en el Estado de California sobre el sorteo de un millón de dólares entre los ciudadanos que acudieran a las urnas. Lo tumbaron, finalmente, quizá porque incluso a los yankis aquello les pareció llevar demasiado lejos su mercantilismo innato. Que al final, nadie sabría a ciencia cierta si tal o cual candidato fue elegido por sus propuestas o, sencillamente, porque la gente rellenó su casilla con el mismo ritual con que se completa una serie de la Lotería Primitiva.

Sin consultas de por medio, las elecciones municipales en España han comenzado a convertirse en «una feria de muestras», como lo calificó ayer un dirigente socialista, en la que los candidatos intentan mitigar el hartazgo ciudadano con viajes al Caribe o muebles de caoba para el salón, se ignora si con pantera de cerámica y piel de vaca para acompañar. Lo más escandaloso, desde luego, es el sorteo del piso de protección oficial en un pueblo de Cádiz, porque vulnera la ley y le pone un llamativo cascabel al despropósito urbanístico de tantos ayuntamientos. No es una anécdota, no, es un símbolo perfecto para cerrar el mandato más corrupto de los ayuntamientos en España.

Y es símbolo, además, de la desconexión progresiva entre el interés del ciudadano y el interés político. Hoy comienza la campaña electoral para las elecciones municipales y no encontrarán los ciudadanos en las dos semanas de mítines ni una sola oferta para la regeneración de la política. Ni una sola propuesta para que la elección de los alcaldes se realice en una segunda votación y se sustraiga del mercadeo de votos del día después, origen permanente de escándalos de corrupción. Ni una sola propuesta para que los ayuntamientos se conviertan en la primera institución que implanta la elección de concejales por listas abiertas. Ni una propuesta para impedir que el gobierno de una ciudad dependa del voto de los concejales tránsfugas.

Hace un mes, en el último sondeo del CIS, la «clase política y los partidos políticos» se situaron, por primera vez, entre los cinco problemas que más preocupan a los ciudadanos, por delante de la inseguridad ciudadana o de los problemas económicos. La misma encuesta incluía la consecuencia inmediata: Sólo al ocho por ciento de la población le interesa las cuestiones del debate político.


La política, que tiene en sus genes el ejemplo público, acaba convertida en problema. Cuando eso ocurre, y a la clase política sólo se le ocurren reclamos, el deterioro se agrava. Hoy comienza la campaña de las municipales. Que todos se acuerden del fantasma del Estatuto andaluz, porque en aquella campaña el ochenta por ciento miró para otro lado.

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3 Comments:

At 11 mayo, 2007 10:47, Blogger Calandria said...

Estimado Sr. Caraballo:
Tengo la impresión de que a aquellos que hablan de regeneración política dentro de sus partidos los mandan inmediatamente a su casa.
Me parece que los políticos que nos representan han conseguido, por fin, lo que se proponían: el adocenamiento apático. El aborregamiento se ha consumado. Esa es la razón por la que es tan importante la educación para el gobierno. El objetivo es formar personas que no piensen y critiquen. Pero no sólo los gobiernos son responsables de la no-regeneración. También otras fuerzas sociales, que podrían ayudar de forma más efectiva a una regeneración política, no hacen mucho por cambiar esta situación. Y me refiero a las propias familias, a los profesores de las escuelas y universidades y a los medios de comunicación. Si no nos regeneramos nosotros, no habrá políticos en los que podamos confiar, puesto que ellos proceden de nuestra propia sociedad.
Saludos

 
At 11 mayo, 2007 21:10, Blogger Paços de Audiência said...

Siempre le leo con devoción señor Caraballo. Pero creo que el problema no es de los políticos. Sino de los ciudadanos que les siguen votando.

Excepto el caso de "ciudadanos de cataluña", la sociedad no se organiza para exigir unos representantes políticos dignos del cargo que ostentan.

El problema es que los ciudadanos prefieren que los políticos piensen por ellos mientras disfrutan de sus sardinitas en la playa.

 
At 12 mayo, 2007 11:13, Blogger Híspalis said...

Estimado Caraballo, creo que el problema está en el conformismo de los ciudadanos. Miraon hacia otro lado con el Estatuto y harán más de lo mismo con las próximas elecciones.
Será una lástima porqué de ese modo los políticos continuarán poniéndose medallitas y haciendo lo que les vienen en gana. Ojalá la votación sea masiva en als urnas y el pueblo elija verdaderamente lo que quiere para su ciudad. Y si no está conforme con ningún político que también lo exprese en las urnas. Lo peor es callarse en este mundo...

 

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