El Blog de Javier Caraballo

Javier Caraballo es periodista de EL MUNDO. Es redactor Jefe de Andalucía y autor, de lunes a viernes, de una columna de opinión, el Matacán, sobre la actualidad política y social. También participa en las tertulias nacionales de Onda Cero, "Herrera en la Onda" y "La Brújula".

13 enero 2006

Bomberos


Como diría Pepe Blanco, el que le hace de Luis Pizarro a Zapatero, “estamos rodeados, en el doble sentido de la palabra”. Uno puede entender que Blanco se equivoca cuando escribe esas cosas, pero no es así. En realidad, está innovando. Inventando palabras, como aquellos poetas de La Colmena, que después nos regala a los demás. Por ejemplo, se dice que alguien está “rodeado, en el doble sentido de la palabra” cuando el acoso al que se le somete es agobiante, envolvente, asfixiante, abrumador. Y como son demasiadas palabras, Blanco lo resuelve con esa expresión que ahora define perfectamente la congoja que se ha sentido cuando un trueno en la Capitanía de Sevilla ha precedido a una tormenta en toda España. Rodeados, sí. Claro. Y ya veremos si el Consejo de Ministros de hoy engorda el problema o, sensatamente, pincha el globo.

Cabría esperar, por ejemplo, que el Consejo de Ministros levante hoy el arresto domiciliario del general Mena, en la misma resolución en la que se dicta su cese fulminante como teniente general jefe de la Fuerza Terrestre. Esa es la sensatez que puede tranquilizar a buena parte del Ejército, que en su vida ha escrito más cartas al director ni suscrito más manifiestos. Por lo dicho, los militares, en su mayoría, asumen que Mena ha cruzado una línea de sensatez y discreción que ningún militar de su rango debe cruzar. Pero otra cosa es la humillación pública del arresto, una pena privativa de libertad que se dicta sin juicio alguno. Quiere decirse, en suma, que el discurso aquel convierte a Mena en un militar impropio e inadecuado para representar al ejército de una democracia, pero no lo convierte en un militar golpista. Los matices, que son muy importantes.


La lógica indicaría, además, que, a partir de ahí, de tranquilizar al Ejército y sacar al general Mena de las Fuerzas Armadas, el PSOE y el PP deberían concluir que, para evitar episodios futuros similares, la reforma de la Constitución debe incluir, además de la abolición de la Ley Sálica, la derogación del artículo ocho de la Constitución. Si sirvió para serenar algunos ánimos tras la muerte del dictador, ahora su derogación tiene el mismo efecto, pero al contrario. Nos tranquilizaría a los demás. ¿Qué es eso de que el Ejército figure en la Constitución como garante de nada? El espíritu de ese artículo es claramente preconstitucional y, como tal, debería desaparecer.

El comandante Molina Valdés, coordinador del Colectivo Cultural Militares para la Democracia, decía hace unos días en Sevilla que “los militares somos como los bomberos, no podemos estar al margen de la sociedad, y sí supeditados al ordenamiento constitucional y al Gobierno". Es lo mejor que se ha dicho en estos días de tantos despropósitos por todos lados. Los militares como los bomberos, con el mismo protagonismo. Y si, de paso, el Gobierno deja de hacer cosas de bomberos, alimentando fuegos innecesarios, se habrá completado el círculo. Hasta entonces, estaremos rodeados al estilo Blanco.

13 Comments:

At 13 enero, 2006 10:52, Anonymous gorgias said...

Confiemos en que no sean tan reivindicativos como los de Sevilla y carezcan de teléfono al que llamar caso que alguien crea que hay fuego.

 
At 13 enero, 2006 11:29, Anonymous La niña que riega la albahaca said...

Lo que está claro es que aquí sólo ejerce la libertad de expresión los que los socialistas quieren, que ETA provoca, intimida,amenaza...no pasa nada,que ERC desprecia nuestra Constitución,nada,que queman sedes del PP y llaman asesinos a sus dirigentes,nada de nada y así un largo etcetera. Pero que no se le ocurra a nadie que no sean ellos de decir algo porque seguro que o no es lo políticamente correcto o están provocando o mucho peor son golpistas franquistas.Esta es la realidad española. ¿ Por qué no pueden hablar los militares ? Son ciudadanos con pensamiento propio que además defienden un Estado social y democrático de Derecho. Deberíamos estar contentos de que alguien en este país todavía defienda nuestra Constitución y sobre todo los militares.

 
At 13 enero, 2006 12:34, Anonymous Luis F. Rull said...

Para mi que este tema del General Mena es bastante sencillo, El Gobierno lo nombró para un cargo de responsabilidad y como sus declaraciones no le gustaron al Sr. Ministro, con cesarlo está todo resuelto. Otra cosa es lo del arresto, esto si que no tiene sentido en una sociedad occidental, ¿donde está la presunción de inocencia cuando se impone el "castigo" de limitar la libertad de uno de sus ciudadanos, sin estar por medio ninguna resolución judicial?. Es exactamente igual que si un Delegado del Gobierno hiciera unas declaraciones contra la política del que lo ha nombrado. ¿No tendría que cesarlo?. La única duda que tengo al respecto es: Si en un acto alguién aplaude lo que dice un orador, ¿significa que está de acuerdo con lo que dice?. En este caso, si la respuesta es afirmativa. ¿Porqué han desaparecido las imagenes del acto en la Capitanía de Sevilla?

 
At 13 enero, 2006 16:26, Anonymous Anónimo said...

De acuerdo con elautor del blog en casi todo lo que dice. ES verdad que habría que limitar el protagonismo de los militares en una democracia. Eso que es propio de las dictaduras fascistas y es la herencia que nos ha quedado del regimen dictatorial de Franco, el articulo ocho de la Constitucion que invocó -que no leyó sólo- el general Mena. Los democratas no nos podemos permitir que los militares se sigan creyendo los salvadores de la patria, porque eso lo decide el pueblo en las elecciones. Aqui ha salido un partido de centro, uno de derechas y despues otro de izquierda y nunca han tenido que preguntarle a los militares. esa es la democracia, señoras y señores. En lo que no estoy de acuerdo es en lo de que Mena no es un golpista, yaque creo que se trata dde un golpista en potencia. Si le dejaran.... El Gobierno ha actuado bien, cortando de raiz el germen de una intentona de amedrentarnos a todos con los fusiles.

Atentamente.

Honorato

 
At 13 enero, 2006 19:50, Anonymous Luis F. Rull said...

Sr Honorato,

Si el general Mena hubiera defendido el Estatut en su forma actual, la España federal y asimétrica, ¿sería un golpista?. Como los socios del actual gobierno defienden esas ideas, aunque sean contrarias a la Constitución (al menos en la opinión de quién esto escribe), mi respuesta es que SÍ sería un golpista. Yo me reitero en que el general Mena era un cargo que había nombrado este gobierno y que de la misma forma que lo nombró, lo cesó.

 
At 13 enero, 2006 20:20, Anonymous Anónimo said...

Sr Rull:

La historia no es si estamos o no de acuerdo en lo que opina el general Mena. La hiastoria no es que nos pongamos a pensar si tiene razon, esta equivacado, o si actúa de acuerdo a la Constitución o no. No se trata de nada de eso. Se trata simplemente de que ningun militar puede expresar su opinión politica y, mucho menos, amenazar con los tanques. Si lo que quiere es entrar en politica, que se presente a unas elecciones como todo democrata. Esa es la historia, y no voy a caer yo en la trampa de discutir si me gusta mas lo que dice Mena o lo que dice Carod Rovira. Yo discuto si me gusta más Piqué o Carod, la derecha o la izquierda, la republica o la monarquia, pero los militares estan fuera de esa discusión.

Atentamente,


Honorato.

 
At 13 enero, 2006 20:39, Anonymous La niña que riega la albahaca said...

¿ Por qué un militar no puede decir lo que piensa? Porque piense distinto que el Gobierno y lo exprese, ¿ ya va a dar un golpe de Estado? Pues vaya confianza tenemos en nuestra Democracia y en nuestras Fuerzas Armadas que están para defendernos.

 
At 13 enero, 2006 22:59, Anonymous Anónimo said...

Querida niña:

Cualquier persona puede decir lo que piensa y si esa persona es militar puede hablar a título personal, pero no como militar porque entonces constituye una amenaza para todos lo que no piensen como él. ¿Es tan difícil de entender eso? ¿No os dais cuenta de que el desgaste del Gobierno del presidente Zapatero tiene también sus límites, que no son otros que la democracia?

Atentamente,

Honorato.

 
At 13 enero, 2006 23:56, Anonymous La niña que riega la albahaca said...

Honorato, yo no sé si es porque yo no he vivido un golpe de Estado que será que no le tengo miedo a lo diga cualquier militar,porque los veo como otros profesionales más, que hacen su trabajo como lo puede hacer un médico, zapatero, policía o periodista. Los golpes de Estado aquí, ya son historia y no se van a volver a repetir porque el pueblo no lo permitiría. Son viejos fantasmas que no van a volver más, ya que la misma Europa tampoco lo permitiría.Así que, no hay que sacar de quicio las cosas.

 
At 14 enero, 2006 12:48, Anonymous Luis F. Rull said...

Con cierto retraso le conyesto Sr. Honorato. El general Mena ya había entrado en política. había aceptado un cargo por el que fué nombrado por el Gobierno, de la misma forma que el Sr. Bono o la Sra Calvo. La única diferencia, insisto, es que si el Sr. Zapatero decide cesar a cualquiera de sus Ministros por estar en desacuerdo con unas declaraciones no se le ocurre encerrarlos en su casa durante una semana.
Otra cuestión es las manifestaciones políticas de los "militares". ¿Pueden hacerlas?. Hay una opinión muy extendida que basándose en que la sociedad, es decir nosotros, les damos unas armas para que defiendan nuestra convivencia, es decir las leyes, no puedan tomar decisiones más allá de lo que la soberanía del pueblo español decida, y esta soberanía está depositada en el Gobierno a través del Parlamento de la Nación, elegido democráticamente. ¿Sencillo verdad?. ¿Es el general Mena un golpista?. Yo insisto en que no lo es, es nuestra memoria histórica la que nos hace desarrollar miedos que ven golpistas en declaraciones de militares. Y sobre todo es la habilidad de este Gobierno para desviar la atención de algo mucho más grave, ls ruptura de los equilibrios en España, la aparición y profundización de lo que Maragall definió como la asimetría. Y todavía peor, la rendición ante los asesinos. Puedo estar equivocado en mi análisis pero cada día que pasa parece que se va confirmando punto a punto.

 
At 14 enero, 2006 13:28, Anonymous Mónica said...

Cuánta bonomagogia y cuánta hipocresía la de la izquierda instalada en este asunto, como en tantos otros. Cualquiera que no haya vivido en Marte sabe que, en fechas más o menos recientes, aquí los militares han hablado todo lo que les ha dado la gana, y nadie les ha arrestado ni castigado ni nada. Es más: los mismos que hoy se rasgan las vestiduras con las declaraciones del general Mena son los hasta hace poco han estado fomentando entusiásticamente pronunciamientos militares contra el gobierno de Aznar, contra la gestión del ministro Trillo, a propósito del Yakolev, sobre el apoyo español a la intervención en Irak e incluso sobre las bodas homosexuales.

Por lo tanto, no es que los militares no puedan hablar, sino que parece ser que sólo pueden hacerlo en sintonía con los intereses del PSOE o de este gobierno. Pero, como te atrevas a leer la Constitución y a recordar cuáles son las funciones constitucionales del Ejército, vas aviado.

Hace unos meses el JEMAD y otros mandos dijeron lo mismo que ha dicho ahora Mena, y tampoco pasó nada. Es más: Bono los defendió. Vean, vean lo que decía Bono el farsante, que es más falso que un euro de Franco, hace sólo unos meses. ¿Cuál es la diferencia ahora?

Estoy básicamente de acuerdo con todo lo dicho por Luis F. Rull. Como cargo de libre designación que es, el ministro puede cesarlo si entiende que ha perdido su confianza. En cambio, lo del arresto y –no digamos ya- su pase a la reserva anticipado son más que dudosos, dado que ni se le ha permitido defenderse ni las razones aducidas parecen de recibo.

¿Alarma social porque un militar enuncie artículos de la Constitución y demuestre que sabe cuál es el papel constitucionalmente atribuido a los Ejércitos? Hombre, alarma social es ver cómo a oscuras, en mesas camillas de hoteles y de espaldas a media España, unos señores están chalaneando con los tíos de Perpiñán cómo cargarse la nación y la Constitución sin seguir las reglas de juego. Alarma social es contemplar cómo partidos ilegalizados por sentencia firme del Supremo se pasean a sus anchas y organizan actos por todo lo alto mientras las víctimas del terrorismo son sistemáticamente menospreciadas. Alarma social es ver que un ministro que –aunque fuera de boquilla- se mostraba hace meses firme en la defensa de la Constitución, artículo 8 incluido, hoy no sólo no la defiende sino que castiga a quienes osan leerla en público.

¿Es faltar al deber de neutralidad manifestar que se es leal a la norma suprema del ordenamiento jurídico que se ha jurado defender, y que está en vigor? ¿Desde cuándo se ha convertido en algo partidario demostrar pública adhesión a la Constitución?

Mena en ningún momento ha cuestionado al poder civil. En ningún momento ha dicho que él o los militares vayan a decidir cuándo ni en qué condiciones se aplica el artículo 8 de la Constitución. Se ha limitado a recordar que ese artículo existe. Y existe. Mientras los españoles no procedan a derogarlo por los cauces constitucionalmente establecidos para ello, existe.

En cualquier caso, lo grave no es la anécdota Mena, sino la categoría que hay detrás. Lo que empieza a dar miedo es que aquí no se puedan citar en público las disposiciones constitucionales en vigor sin que –seas periodista, militar o juez- te castiguen, mientras los tíos que incumplen las leyes (la de Partidos, por ejemplo) y las sentencias de los tribunales (la del antenicidio o la de ilegalización de Batasuna) pueden campar a sus anchas, y mientras el supuesto gobierno de España anda mercadeando con los héroes de Perpiñán, a oscuras, a espaldas de los españoles, qué es España y cómo se saltan a piola sus reglas de juego.

Los golpistas son los que intentan cargarse el actual marco constitucional y legal esquivando los procedimientos establecidos para ello, no quienes lo defienden. Los golpistas –golpistas institucionales, en este caso- son los que intentan desactivar el Estado de Derecho y vaciar de contenido las leyes democráticamente aprobadas por la vía de impedir que se apliquen.

En su momento Cristina Alberdi, ex-ministra socialista (pero de las que no eran de cuota) y miembro del Consejo de Estado, ya planteó la posibilidad de, usando el artículo 102 de la Constitución, exigir responsabilidad penal por alta traición a ZP por faltar a su juramento de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes al impulsar unas reformas estatutarias que no son tales sino la voladura de la nación y la Constitución por la vía de los hechos consumados. Bien, pues si ahora el presidente del gobierno y su Fiscal General del Estado siguen empeñados en impedir que actúe el Estado de Derecho en el caso de ETA-Batasuna creo que estaremos en otro caso en el que procede pedir ese encausamiento por alta traición.

 
At 14 enero, 2006 13:40, Anonymous Mónica said...

Por otra parte, Javier, discrepo en la necesidad de eliminar el artículo 8 de la Constitución, ya que dicho artículo en ningún momento otorga a los militares potestad decisoria sobre cuándo y en qué condiciones han de ejercer esas funciones. Ni que decir tiene que esa decisión correspondería al poder civil, al que en todo caso han de obedecer los militares. Si acaso, no estaría de más volver a enfatizar de forma expresa eso (ya se dice, por ejemplo, en el artículo 104), pero quitar el artículo 8, no veo por qué.

A mí me parece de lo más normal que se encomiende al Ejército la salvaguarda de la integridad territorial de España y de la seguridad de los españoles, frente a amenazas tanto exteriores como interiores. ¿A quién si no? Esto –que también estaba en la Constitución del 31- sirvió para que, por ejemplo, durante la República, el gobierno pudiese sofocar el golpe de Companys. Imagínate que a Mohamed le da por llevar a la práctica el mapa ese que cuelga en su despacho e invade de repente Ceuta y Melilla. ¿Quién iba a defender a los españoles ceutíes y melillenses si no el Ejército?

Comprendo que haya gente mayor que yo que, por razones históricas, tienda a sentir desconfianza hacia los militares. Pero a mí me parece que el Ejército español del 2006 no tiene nada que ver con el del 81, sino que es un ejército plenamente democrático y defensor del orden constitucional. Me encantaría poder decir lo mismo del actual gobierno de España.

 
At 12 enero, 2008 17:13, Anonymous jmolinavaldes said...

Hace ya bastante desde que el Ministro Bono cesara al general Mena.
Dos cosas:
Bono podía cesar a Mena del mismo modo que le designó: es cargo de confianza.
Bono: no tenía derecho a reprimir a Mena, pues en nada faltó a la disciplina opinando.

Mena debió ejercer su derecho a la defensa, en contra del arresto: si no lo hizo, hizo mal.

Mena confió en Bono, y en esa confianza expresó una opinión que podría haber compartido Bono. Pero Bono es un día así, y el mismo día dice lo contrario. En definitiva: Mena se mereció el mal trago de su despedida militar.

También a los generales les toca soportar las arbitrariedades del que más manda.

¡Saludos!
Juan

 

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