El Blog de Javier Caraballo

Javier Caraballo es periodista de EL MUNDO. Es redactor Jefe de Andalucía y autor, de lunes a viernes, de una columna de opinión, el Matacán, sobre la actualidad política y social. También participa en las tertulias nacionales de Onda Cero, "Herrera en la Onda" y "La Brújula".

07 abril 2006

Rastrojos


El Parlamento de Andalucía se trazó ayer un camino polvoriento para andar sobre rastrojos de difuntos. Como en el poema de Miguel Hernández, pero sin poesía. Si el Parlamento fuera un sueño, la sesión plenaria de ayer sería una pesadilla en la que unos cuantos tiraban de los despojos de un cadáver y, en la disputa, se arrojaban a la cara los huesos desmembrados. ¿Quién está salvo de culpa en Marbella? Extender esa duda era el principal objetivo del PSOE.

No fue raro, por ello, que, para empezar, el Gobierno andaluz asistiera al salón de plenos con la osadía gestual de afrontar el debate con la ausencia del presidente, de la consejera de Obras Públicas y del próximo candidato socialista en Marbella. El presidente Chaves es así, una tarde va a Marbella a prometer dedicación exclusiva y doce horas más tarde se larga del debate parlamentario sobre la crisis. El encargo recayó en Gaspar Zarrías, quizá por afinidad con el finado.

La gran ventaja del PSOE andaluz en todas estas situaciones es que las afronta con el mayor desparpajo. Se precisan sólo tres palabras: «Sí, ¿y qué?» Esas fueron las tres palabras que ayer surgieron desde los escaños socialistas cuando el portavoz del PP, Antonio Sanz, les recordó la sutil circunstancia de que la anterior portavoz del PSOE en Marbella esté ahora en la cárcel. «Sí, ¿y qué?» Cuando aquella frase rebotó, como una bala perdida, entre las columnas del salón de plenos, debió acabarse la sesión. Chaves, ausente; Zarrías, presente; García Marcos, en la cárcel. «Sí, ¿y qué?». Pues nada. Eso.

Fuera, en el patio, silbaba el viento entre las palmeras y el cielo amenazaba tormenta. Pero el consejero Zarrías no quería tempestad sino calma. Pedía árnica desde la tribuna, y sólo se ensañó con sus rivales con algunos apuntes. La evidente ausencia de denuncias judiciales del PP en Marbella mientras ha gobernado el GIL o la sonrojante participación del Partido Andalucista en el último gobierno que compuso Juan Antonio Roca en una notaría, de donde salió Marisol Yagüe de alcaldesa.

El único indemne de aquellos cruces de huesos rotos era el portavoz de Izquierda Unida, Antonio Romero, que siempre ha mantenido el mismo criterio sobre la disolución del Ayuntamiento de Marbella. Doce veces ha debatido el Parlamento de Andalucía sobre la corrupción en Marbella y sólo ayer aprobó por unanimidad solicitar la disolución. Ayer, o sea, cuando ya el Consejo de Ministros lo había aprobado y el Senado lo había ratificado. Debate huero, palabras sobre rastrojos de un difunto. ¿Pues no pidió Izquierda Unida que el Gobierno solicite información a los paraísos fiscales? ¿Pues no se aprobó que se devuelva lo robado? Que sí, que aquello debió acabarse tras el «¿y qué?». No hay más.

Ya al final, Zarrías, que se pone meloso cuando esconde, dijo que los ciudadanos de Marbella están desesperados, esperando «que el jarrón se llene de flores». Y parecía que le estaba hablando a una lápida.

2 Comments:

At 08 abril, 2006 09:42, Anonymous Anónimo said...

"Si, ¿y qué?", es la respuesta de un cinico. De un alguien que desprecia al que tiene en frente porque sabe que no va a transgredir ciertas normas; de un alguien que sabe que pase lo que pase va a ganar las elecciones y va continuar en el Poder. Es el querer dar por finalizado un debate, con un "ajo y agua".
Y lo preocupante de todo esto, es que refleja el triunfo de la demagogia sobre la racionalidad, esa racionalidad que dicen los autodenominados progres que es el fundamento de su pensamiento frente al "oscurantismo de la derecha". Ganaban los Nacional -Socialistas en Alemania con su demagogia; ganaba el GIL con la suya en Marbella; gana el PSOE en Andalucia desde hace 25 años.......

 
At 08 abril, 2006 23:34, Anonymous Anónimo said...

Antonio, estoy de acuerdo contigo. Esa contestacion demuestra la prepotencia de un partido que este entre el GIL y el PRI e Mexico. Lo que hace falta es que la gente se de cuenta de que estos tipos no deben representarnos. No se merecen ni eso ni seguir llamándose socialistas.

 

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