El Blog de Javier Caraballo

Javier Caraballo es periodista de EL MUNDO. Es redactor Jefe de Andalucía y autor, de lunes a viernes, de una columna de opinión, el Matacán, sobre la actualidad política y social. También participa en las tertulias nacionales de Onda Cero, "Herrera en la Onda" y "La Brújula".

09 febrero 2011

Qué dirán



Es Mafalda la que le dice a Susanita, “encontré algo especial para vos, eschuchá”. Mafalda tiene un libro en la mano, que será de refranes o proverbios. Susanita se le queda escuchando, como siempre hace, con la cara indescifrable de una niña sin años; una niña con cara de ama de casa, con inquietudes de ama de casa, a la que sólo el tamaño de su cuerpo en la viñeta la acota en ese periodo de la niñez. La mira y Mafalda prosigue: “Escuchá: ‘Desdichado de aquel a quien sólo le importa el qué dirán’”. Mafalda recoge el libro y aguarda la contestación de Susanita, contundente e inesperada, un K.O en el primer asalto . “Por supuesto –replica Susanita -; si en realidad lo que importa es el qué dijeron, quiénes lo dijeron, cómo lo dijeron, por qué lo dijeron…” En el final de la viñeta, Mafalda ha bajado los brazos, se le han derrumbado los ojos y ha sacado media lengua, como embobada o aturdida. Y Susanita sigue mirándola con su pelo rubio de señora mayor.

Esta filosofía desbordante de Quino es la que, de forma persistente, nos propone cada día el Gobierno andaluz. Verán, la diferencia está entre el interés simple por el qué dirán y la preocupación por lo que ocurrió de verdad. El qué dirán es la filosofía de los chismosos, el comentario que no se detiene en realidades porque lo único que le interesa es el efecto frívolo, o demoledor, del cotilleo. Y esa estrategia de cotillas se desmonta fácil cuando se descubre que el objetivo oculto es enmascarar algo, o desprestigiarlo, con la simple expansión del murmullo entre los correveidiles. Por eso, cada semana, cuando se sienta en el Consejo de Gobierno, la misión primera es la de contrarrestar la actualidad con algún efecto disuasorio. Como ahora con la trama de las falsas prejubilaciones. Lo normal será siempre achacarlo a la oposición con un toque de intriga: “algún día se sabrá la verdad”. Y se comienza a especular en sobremesas y corrillos con conspiraciones ocultas y montajes. Luego, cuando el agua ha subido, se limita la corruptela “a tres o cuatro golfos” para situarse en el debate como una víctima más del escándalo. En esa segunda fase es en la que estamos. La misma consejera portavoz que la semana pasada decía que todo era un montaje de la oposición, “algo de poca sustancia”, admitió ayer que han detectado 37 casos más de prejubilaciones falsas. Y es interesante, sí, conocer el nombre de esos “hombres de paja”, como dice la Policía, pero no es esa la labor que se espera del Gobierno. Que nos digan por ejemplo, cómo es posible que, en sólo una semana, hayan sido capaces de descubrir 37 prejubilaciones falsas mientras que durante diez años todo les parecía legal, a pesar de los informes contrarios de la Intervención general de la Junta de Andalucía. Nos proponen cotilleos, intrigas menores, ocultas confabulaciones para no contestar a las verdaderas preguntas.

En realidad, tiene razón Mafalda. Desdichados de aquellos a los que sólo les importa el qué dirán. Sólo que tuvo que venir Susanita a explicárselo. A Quino, el gran Quino, no le caía bien Susanita, decía de ella que era el premio Nobel de la Clase Media. A veces, en esa sencillez de la clase media está la explicación de los asuntos más complejos. Y éste de ahora, lo es.

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