El Blog de Javier Caraballo

Javier Caraballo es periodista de EL MUNDO. Es redactor Jefe de Andalucía y autor, de lunes a viernes, de una columna de opinión, el Matacán, sobre la actualidad política y social. También participa en las tertulias nacionales de Onda Cero, "Herrera en la Onda" y "La Brújula".

22 octubre 2010

Mañana es sábado



La gente ha comenzado a encomendarse a Dios cada vez que Zapatero reacciona y cambia algo, cuando inventa algo o cuando lo dice. Un tipo con muchos trienios en la Administración confiesa, entre café y caladas de puro, que nada más conocer el relevo en el Ministerio de Asuntos Exteriores ha dirigido una plegaria a Dios porque «es un milagro que Moratinos haya sido ministro durante seis años y que ningún país nos haya declarado la guerra». La misma reacción de encomienda misericorde tiene el ex secretario general de Comisiones Obreras, José María Fidalgo, que al contemplar los cambios se ha acordado de la expresión de una feligresa a la salida de misa de doce. «Que Dios guíe su mano por donde menos daño haga», ha dicho Fidalgo un poco antes de que Carlos Herrera se subiera en el pescante de los carromatos. Y todo en este plan.

Lo que sugiere todo esto no es, desde luego, que España de pronto se haya hecho más católica, sino que el problema del Gobierno socialista, como han entendido bien los viejos zorros de ese partido, es de credibilidad del presidente Zapatero y, por extensión, del zapaterismo. Que no parece que la gente confíe mucho en sus palabras, diga lo que diga ahora, ni en sus guiños políticos, por mucho que zarandee los ministerios y cambie de gobierno al ritmo inaudito que lleva, seis años de mandato y ocho cambios de gobierno. Lo normal será, en definitiva, que en una semana el cambio de Gobierno se haya olvidado y que los problemas vuelvan al cauce en el que se encontraban: la cruda realidad de la calle. Que no son explicaciones lo que se precisan, sino respuestas. La ingenuidad es pensar que, con la mera recarga de peso político al Ejecutivo, se solventan los problemas. Esta frase, por ejemplo, de una crónica política: «El presidente Zapatero pretende dar un impulso a su Gobierno en uno de los momentos más delicados que atraviesa desde que es presidente, acorralado por una crisis económica que ha desencadenado una monumental destrucción de empleo en España. Para hacer frente a la situación, el presidente ha ideado un nuevo equipo de un perfil político muy acusado que traslade a la opinión pública los proyectos en marcha para salir de la crisis». ¿Saben cuál es el problema? Pues que, por mucho que lo parezca, la frase no es de hoy, sino de hace más de un año, de abril de 2009. Y puede parecer normal que el personal se canse, mire para otra parte, cuando comience a oír de nuevo que los cambios nos ayudarán a salir de la crisis, y esas cosas.

Sucede incluso que, cuando el discurso está tan gastado, tan manido, la política se despeña por la ridiculez. Ahí está el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, con ese paternalismo ridículo con el que se ha referido a la salida de Rosa Aguilar del Gobierno andaluz, como si fuera un objeto, un jarrón chino que se presta, un cuadro para decorar un salón. Eso de que si Zapatero se la hubiera pedido para el Ministerio de Trabajo no la hubiera dejado, pero como se la ha pedido para el de Medio Ambiente, la deja salir. Será porque en Andalucía, como todo el mundo sabe, el paro no es ningún problema.

Lo mejor, en fin, es que podemos presumir ya que el impacto de la crisis de gobierno se habrá diluido la semana que viene. O como diría Mourinho –el entrenador del Madrid al que algunos intelectuales empiezan a entronizar–, con cambio de Gobierno mañana es sábado, y sin cambio de Gobierno mañana es sábado. Otro sábado más con cuatro millones de parados.

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1 Comments:

At 23 octubre, 2010 13:47, Blogger ropo said...

Estimado amigo:

Te ruego disculpes este spam sobre mi nuevo blog de viñetas http://andalucia-tercer-mundo.blogspot.com.

Gracias y un saludo.

Ropo.

 

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