El Blog de Javier Caraballo

Javier Caraballo es periodista de EL MUNDO. Es redactor Jefe de Andalucía y autor, de lunes a viernes, de una columna de opinión, el Matacán, sobre la actualidad política y social. También participa en las tertulias nacionales de Onda Cero, "Herrera en la Onda" y "La Brújula".

11 mayo 2012

Desconexión


En medio del ruido político, la página marcada de un libro viene a resolver el hastío. «Hay bastante metafísica en no pensar en nada». Sí, quizá sea esa la solución, la respuesta adecuada a este ambiente viciado que vuelve a reproducirse en Andalucía como único discurso político. No pensar en nada, desconectarse de la realidad política rampante, vulgar y previsible, que se ha vuelto a imponer aquí, la confrontación política ajena a todo y a todos. Desconectarse de la inercia de debatir naderías y bobadas, aislarse de la inutilidad de analizar discursos hueros, huir de la pompa ridícula de los mediocres, de la estulticia de los bien pagados, de la grosería insultona de los agitadores. Desconectarse, espantar de la mente cualquier intento de reflexión sobre este camino político que ha vuelto a imponerse en Andalucía y que hace pasar por problemas los intereses electorales de una minoría instalada en el poder desde hace tres décadas y que sustituye la ideología por el sectarismo, por la bandería, y que suplanta los problemas reales con un puñado de consignas y crispación.

Desconexión, sí. Porque en lo que no solemos reparar nunca es que para que esa política de ceguera y bronca se haya impuesto en Andalucía ha necesitado de la colaboración de muchos agentes que intervienen desde fuera, desde los medios de comunicación, que la propagan, hasta de decenas de asociaciones profesionales que se prestan de correa de transmisión de los intereses de esa política. La participación de esos agentes, claro, no es tan inocente como aquí se expone, es evidente, porque en su inmensa mayoría también ellos, medios de comunicación y asociaciones, dependen para su supervivencia del papel que desarrollan en la agitación de las consignas. Pero salvado eso, al margen quedan muchas asociaciones, muchos medios de comunicación, muchos profesionales y una gran parte de la sociedad hastiada del círculo vicioso al que nos conducen siempre. Es ahí donde nos encontramos, es esa estrategia de fango la que devalúa las instituciones, las deprecia, y la que conlleva el rechazo por la actividad política. Y ni siquiera admitirán esa grave responsabilidad cuando también aquí, en unas elecciones, los movimientos extremistas, repugnantes filonazis o zumbados de extrema izquierda, irrumpan en esas instituciones.

Confrontación, dicen ahora, otra vez, al unísono, los miembros del nuevo Gobierno andaluz, los sindicatos que los acompañan, las asociaciones que se desparraman por todos los sectores profesionales y los voceros que agigantan sus proclamas. Otra vez el Estatuto, otra vez los agravios de Madrid, otra vez las ofensas inventadas a los andaluces... Hay que alejarse de todo eso, despreciarlo, no participar ni siquiera con la crítica. «No sé. Para mí pensar en eso es cerrar los ojos y no pensar. Es correr las cortinas de mi ventana (que no tiene cortinas)». Se lo dijo Alberto Caeiro a Fernando Pessoa. Y la luz de ese poema vino a resolver el hastío.

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