El Blog de Javier Caraballo

Javier Caraballo es periodista de EL MUNDO. Es redactor Jefe de Andalucía y autor, de lunes a viernes, de una columna de opinión, el Matacán, sobre la actualidad política y social. También participa en las tertulias nacionales de Onda Cero, "Herrera en la Onda" y "La Brújula".

28 junio 2006

DIARIO DE LA TREGUA. La negociación


El manejo de tiempo ha sido, desde el primer día, una de las claves de este “proceso de paz” que el Gobierno le ha ofrecido a ETA. Ahora que se acaba el curso político, el presidente del Gobierno se dispone a dar un nuevo ‘golpe de efecto’ que, como los anteriores, marcará la agenda de los próximos meses. Esta vez el ‘proceso de paz’ se retroalimenta con otro anuncio, otro paso, su primera reunión con ETA. La comunicación de la noticia sigue de forma milimétrica el esquema de anuncios anteriores. Filtración de vagos rumores a la prensa (esto sucede, al menos, dos o tres semanas antes), información detallada de lo que sucederá, confirmación oficial de la noticia en algún acto del PSOE o entrevista de prensa y finalmente, comunicación al Congreso de los Diputados.

El elemento común denominador que identifica cada uno de estos pasos es que todos se rodean de una enorme expectación. Sólo hay que fijarse, por ejemplo, en el tiempo que lleva rodando por los periódicos y las tertulias de la radio el anuncio que el presidente del Gobierno va a realizar al Congreso. ¿Puede hacer ya tres semanas? Perfectamente. Pero es que, aún hoy, esta misma mañana, se desconoce su el presidente Zapatero utilizará para el anuncio la sesión de control o lo dejará para otro día. El caso es levantar expectativas enormes de lo que ya se sabe de sobra en qué va a consistir.

¿Y a qué viene esta dinámica? ¿Qué importancia tiene? A mi juicio, como digo, esta forma de manejar los tiempos es una parte esencial del proceso de paz. Con esta forma de actuar, el presidente Zapatero consigue dos cosas, fundamentalmente. Por un lado, estás las obvias, como el control de la agenda política por parte del Gobierno. Pero lo esencial es que, cuando se crea tanta expectación, el efecto sociológico que produce el anuncio finalmente realizado es el de palabra cumplida.

¿Cuántos meses se estuvo anunciando el alto el fuego de ETA? ¿Cuántos fines de semana se filtró desde el Gobierno que era inminente? Recuerden lo que ocurrió cuando, finalmente, ETA hizo público su comunicado. Zapatero salió en las portadas de todos los periódicos del mundo como en gran artífice de la paz (palabra cumplida) y fue recibido como tal, en medio de una ovación, en una cumbre de la Unión Europea. Después hemos sabido por algunos dirigentes próximo al mundo etarra, como el ex batasuno Txema Montero, que el comunicado del alto el fuego fue redactado a medias entre el Gobierno y ETA y que, en concreto, la palabra “permanente” la puso el Gobierno. ¿Podemos, razonablemente, sentirnos decepcionados, utilizados?

Igual ocurre ahora. Catorce meses después de que se iniciara todo este proceso de paz del Gobierno a ETA, el presidente Zapatero anuncia que va a iniciar las negociaciones con ETA. ¿Cómo que “iniciar”, pero no habíamos quedado que el Partido Socialista de Euskadi negocia con ETA y Batasuna desde hace cuatro años y que, desde marzo de 2004, ha sido el propio Zapatero el que se ha puesto al frente – que no quiere decir personalmente- de esas conversaciones? Un solo dato. El dos de abril de 2005, apareció en el diario Berria una entrevista en euskera con varios dirigentes de ETA en la que manifestaban que hacía ya meses que le habían enviado una carta al presidente del Gobierno en la que le ofrecía la posibilidad de “abrir un proceso de negociación con el Gobierno de España”.

Zapatero le cambió el nombre (proceso de paz por proceso de negociación) y sólo unas semanas más tarde el Congreso de los Diputados aprobó su famosa resolución sobre el proceso de paz, aquella que le puso fin al pacto antiterrorista entre el PSOE y el PP.

Zapatero aprobó la resolución del Congreso a pesar de que en aquella entrevista, ETA que eran irrenunciables sus exigencias territoriales, la autodeterminación y la indemnización del Estado a la banda terrorista en concepto –esta es la crueldad mayor- “de reparación histórica” que el España le debe al País Vasco por “las víctimas y consecuencias del franquismo y de la presunta democracia española”. Es curioso el paralelismo que, suavemente, se puede trazar con respecto al momento actual. Tras aquella entrevista de ETA, Zapatero respondió con la resolución sobre la Lucha contra el terrorismo en la que autorizaba la apertura de “procesos de diálogo entre los poderes del Estado y quienes decian dejar la violencia”.

Por cierto, que cuando Zapatero anuncie el inicio de las conversaciones estará incumpliendo gravemente aquella resolución, que tan polémica fue. En la misma se decía: “final dialogado de la violencia siempre que se fundamente en una clara voluntad para poner fin de la misma y en actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción”. Parece evidente que, un año y pico después, Zapatero está decidido a incumplir este acuerdo (que fue aprobado por la actual mayoría socialista, no es herencia del PP).

Nada de eso se cumple, claro, pero sigue pasando el tiempo un anuncio nuevo sobre el siguiente paso a dar se solapa con la resaca del Han pasado catorce meses de aquel anuncio y, ya ven, seguimos igual. El tiempo Zapatero, ya ven. El tiempo de un paso para delante y otro para atrás con el que no se avanza, todo se congela. El tiempo Zapatero, ya ven. Es este tiempo que obrará la magia de haber tenido el proceso de paz como uno de los ejes fundamentales de la legislatura y, además, conservarlo intacto como promesa electoral para las próximas eleccions generales.

2 Comments:

At 29 junio, 2006 09:32, Blogger Ignacio Jáuregui said...

Yo por el contrario percibo que el tiempo Zapatero se comprime. Que el proceso tal como parece que está diseñado ha de resolverse en una legislatura o no resolverse en absoluto.

Si como sospecho el punto de destino de esta madeja es un tripartito a la vasca con un nuevo estatuto como bandera, hace falta legalizar a Batasuna y convocar elecciones vascas dentro de esta legislatura, porque los terroristas no van a aceptar (yo no lo haría en su lugar, vaya)promesas fiadas a una eventual victoria electoral. El PSOE tiene que estar en el poder para pagar el precio, si no no sale el trato.

 
At 17 marzo, 2007 01:43, Anonymous Anónimo said...

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